Política para Vetones

Pablo, Pablito, Pablete. A ver como te lo digo vetón.

Vamos a dar por bueno que obtuviste la licenciatura de derecho en 6 meses. Por ello entiendo que se te apelotonasen las materias y no tengas algunos conceptos claros. Como el de democracia.

            Sostener, que no te sientas a negociar la renovación de Consejo del Poder Judicial con el gobierno, si participa Unidas-Podemos, socio del gobierno de la nación legítimamente elegido en el parlamento. Es como decir que no te hablas con 3.119.364 españoles que los eligieron representantes.

            Si sumamos rojos, comunistas, independentistas, terroristas, feminazis, ecologistas, nacionalistas, animalistas, perroflautas, antisistema y muchas otras más minorías que conforman la pluralidad de la sacrosanta España. ¿Estás diciendo que si algún día eres presidente no vas a escuchar a más de 13000000 de españoles con derecho a voto? Eres muy vetón.

            Por otro lado, me voy a referir a la actualidad.  Hoy el cachondo de Santi, con la que están cayendo, no tiene otra ocurrencia que marcarse una moción de censura al gobierno. A estas alturas todos conocemos a Santi y ya sabemos el recorrido que tiene.

Pero mira Pablete, recuerda a tu amigo Albert. Vino a cambiar la política, se negó a tratar con comunistas, se negó a negociar con socialistas, negó la realidad plural de España y de haber podido ser vicepresidente con una mayoría holgada, paso a la insignificancia.

El fracaso de Albert fue hacerle la campaña a Vox. Y tú, so vetón, estas alimentando a la bestia y la voracidad de la bestia es irracional. Como demuestran los hechos, no diferencia tu mano de un buen chuletón.

Hoy la bestia te ha arrinconado entre ser la derechita cobarde o ser fagocitado por la ultraderecha del siglo pasado. Si no sacas el látigo y cueste lo que cueste, te eriges como la derecha moderna, responsable y abandonas la opereta santiaguina que no beneficia en nada los ciudadanos, te veo con Albert.

            Eso en el mejor de los casos. No te vaya a salpicar alguna trama de la mafia genovesa.

Republica Pirata 15-10-2020

Pablo, Pablito, Pablete. Déjame que te diga dos cosas de manera sincera desde República Pirata, república porque aquí no hay rey y pirata porque parece que el libre pensamiento en este país España esta proscrito.

A mí me gustaría, además creo que es una necesidad muy sana en democracia, que disfrutáramos de una oposición fuerte, creíble y honrada. Pero tenemos lo que tenemos y así es porque así lo votamos en su día. Por eso te pido por favor que dejéis en tu partido de manosear la bandera que es de todos y con eso no se salvan vidas. Dale a un tonto una bandera y la llevará ondeante al fin del mundo, aunque para ello tenga que tirarse por un barranco. Dale un libro y como mínimo hará fuego para calentarse y tendrá además la oportunidad de aprender como hacer fuego sin quemar el libro.

Dejad de manosear la monarquía con defensas casposas y ridículas. Y no hay mejor defensa que respetarla y no utilizarla como arma arrojadiza. Que sois una máquina de crear republicanos. Y aunque sea una institución anacrónica, hoy tiene aún un trabajo que hacer antes de que llegue la III República. Por algo, no utilizar el nombre de Dios en vano, es un mandamiento.

Por último, dejad de manosear la Constitución. Porque cada vez que apeláis a ella para armaros de razones contra el adversario político, la estiráis tanto que se le ven las costuras. Por ello la cada vez más clara necesidad de remendarla para dar encaje a las realidades de todos los españoles del siglo XXI.

LA NAVIDAD ACABARÁ CON EL PLANETA

La Navidad acabará con el planeta. Sí, la dulce y cada día menos blanca Navidad.

Máximo exponente del consumismo moderno. Cada año por estas fechas nos lanzamos como posesos a la caza y captura del último grito en tecnología, de simulaciones de abetos de plástico que no caben en casa, burro grande ande o no ande. Nos lanzamos a la decoración del hogar con mayor o peor suerte de gusto, pero eso sí confeccionadas con toneladas de plástico o similares. Decoraciones que al próximo año habrán pasado de moda y quedarán en el fondo de una ecológica caja de cartón hasta que en una de estas limpiezas primaverales generales acaben en el vertedero.
En los hogares más tradicionales el Belén ocupara un lugar destacado. Claro que solo en los más pudientes las figuras serán de barro o cerámica. En los demás, sí, de plástico. Figuras de diferentes series y tamaños a las que cada año en nuestra visita al mercadillo navideño y para hacer las delicias de los peques añadiremos una más. Y como no, de plástico. Eso, si en un ataque de optimismo navideño, no decidimos tirar la casa por la ventana y renovar todo el plantel de figurantes por un estilo más moderno u otro vintage. El caso es traer más plástico a casa. A la postre acabará tarde o temprano en el cubo de la basura y no necesariamente en el amarillo.
Tambien nos lanzamos en masa sobre los centros comerciales, inmovilizados en atascos sobre vehículos de todo tipo a la entrada de los aparcamientos. Quemaremos toneladas de gasolina mientras damos vueltas en busca de una plaza o acera donde dejar el coche. En nombre del espíritu navideño mancillaremos las plazas reservadas para discapacitados. Tenemos la ineludible misión de consumir, más cantidad, más rápido. Sin importar qué, cómo, para, y todos aquellos adverbios que se les ocurran. Sin ni siquiera pensar si seremos capaces de asimilar toda esa cantidad de alimentos más o menos sanos, ni residuos, ni reuniones familiares, fiestas de empresa (por cierto, porque seguimos asistiendo para reír las gracias del magnífico cabrón que es nuestro jefe).
Por último, el día de Reyes. Que vendrá en camellos saturados de regalos para los más peques. Muchos de ellos fabricados en factorías asiáticas por menores explotados laboralmente u operarios sin cualificación y sin derechos laborales incluso sin derechos civiles. Y como no regalos fabricados en plástico. Envueltos en toneladas de cartón, papel de regalo, pero en blíster de plástico o envoltorios de celofán.
La Navidad acabará con el planeta. No por casualidad el Grinch es verde, es ecologista. Papá Noel sucumbió hace tiempo al brebaje capitalista por antonomasia.